Ir a…


Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

RSS Feed

Tradiciones: el arte popular de los Chinchineros


Por Guillermo Correa Camiroaga

Dentro de las numerosas y diversas actividades desarrolladas en el XVIII Festival Puerto de Colores del DUOC Valparaíso, el pasado día domingo 21 de enero se realizó en la Plaza Victoria una muestra del  reconocido y admirado arte popular de los chinchineros.

Esta expresión de arte urbano nace en Santiago en los años 1920, llegó a Valparaíso a principios de 1960 y desde ese instante no hay rincón del Puerto, sea en el plan como en los cerros, que no haya sido recorrido por este grupo de tres integrantes, un organillero y dos chinchineros, para el deleite de niños, niñas, porteñas y porteños en general. 

En esta oportunidad dos conocidas familias de chinchineros, la Familia Saavedra, de Santiago, y la Familia Castillo, de Valparaíso se hicieron presentes en esta manifestación de arte callejero.

Don Pedro Castillo manifestó que: “Hemos sido chinchineros toda la vida. Somos chinchineros por tradición y estamos orgullosos que nos hayan nombrado patrimonio vivo de la humanidad. Cada grupo, basándose en la estructura original, está integrado por tres personas, dos chinchineros y un organillero. Esta vez viene representando a Santiago la familia Saavedra y en el caso de ellos es también un orgullo para nosotros que se integren mujeres como organilleras. Ellos vienen llegando de una gira en Alemania, Suecia y Francia. Acá en Valparaíso tampoco nos quedamos atrás. Anduvimos en México, en Suecia, Argentina y Ecuador. Es un orgullo poder mantener estas tradiciones, gracias al apoyo de ustedes, el público.”

La Familia Saavedra estaba representada por María Toledo, organillera, su esposo, Guillermo Saavedra, chinchinero y su hijo mayor David Saavedra, chinchinero.

Por su parte, la Familia Castillo la integraba don Pedro Castillo, organillero, su hijo Marcelo Castillo, chinchinero,  y su nieto Marcelo Castillo, también chinchinero.

Don Pedro pertenece a la segunda generación de chinchineros porteños de la familia Castillo. Relata que su padre empezó como organillero a los 12 años y el comenzó como chinchinero a los 4 años de edad. Actualmente es organillero y con mucho orgullo nos cuenta : “Hemos recorrido todos los cerros de Valparaíso, subiendo y bajando escalas, tocando con mi chinchín; también he recorrido casi todo Chile y me siento muy orgulloso de la enseñanza que me dejó mi padre. También me acompañan mis compañeros fieles, mis loritos, criados en cautiverio y si los dejáramos libres se morirían de hambre. Este es Domingo, aquí está Lucas y acá tenemos a Pablito. Este es mi compañero más fiel, porque lleva 25 años acompañándome y seguramente él va a terminar tocando el organillo, porque viven hasta los 80 años.”

Por el lado de la familia Saavedra hay también un cuarto integrante, un papagayo amazónico llamado Américo nos dice María Toledo, agregando: “ Estamos muy contentos de estar acá en este intercambio de organillo y chinchineros que vamos a efectuar junto a la Familia Castillo de acá del Puerto, que representan una cuarta generación . Nosotros la Familia Saavedra de Santiago somos la tercera generación, somos un matrimonio y nuestro hijo.”

Nuevamente interviene don Pedro Castillo para expresar: “ Yo creo que vamos a tener organilleros para rato, porque los organillos no se van a terminar, porque hay generaciones que han aprendido a fabricar organillos aquí en Chile. En Santiago hay dos, aquí tengo a mi hijo que es fabricante de organillos.”

Luego de estas interesantes palabras de introducción, las familias Castillo y Saavedra  intercambiaron bailes al ritmo del organillo y el chinchín ante la mirada complacida y alegre de los espectadores que se dieron cita a mediodía en la popular plaza porteña.

Los sonidos de valses, foxtrot y cuecas flotaron en el aire porteño desde el organillo, mecidos por el acompasado accionar de las manivelas, acompañando el maravilloso baile coreográfico de las parejas de chinchineros, transformando la Plaza Victoria en un “centro social” lleno de alegría, ritmo y color.

Deja un comentario