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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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“Mendigo”, el poeta peatonal


“Ir por la vida sin maletas, o lo que es peor, sin nada que llevar dentro de una maleta, para mí está bien, uno se lleva a sí mismo y con eso basta”.

Por Guillermo Correa Camiroaga

Este es uno de los tantos poemas o reflexiones que desde hace varios meses aparecen escritos sobre las veredas y paneles del sector de Avenida Argentina, en las vecindades de la Universidad Católica y del centro comercial que colinda con el Pasaje Quillota.

Me habían llamado la atención estos “cuadernos peatonales” por la forma armónica de su escritura y el contenido de las mismas. No soy ningún especialista en literatura ni nada por el estilo, pero como un simple peatón que caminaba sobre estas páginas escritas sobre el cemento no me dejaron indiferente. Lo más llamativo fue la palabra “Mendigo” con la que aparecían firmados estos versos, pero las primeras ocasiones no vi a nadie cerca de ellos. Tiempo después, al pasar nuevamente por el lugar pude observar a un hombre “en situación de calle” que, alzando un trozo de cartón yeso o volcanita, indicaba ser el autor de los numerosos escritos presentes en el área. Luego de varias ocasiones en que seguí observando cómo los versos aparecían en otros lugares, pensé en tratar de averiguar algunas cosas sobre este curioso personaje, y el pasado día miércoles me detuve algunos minutos a conversar con él.


¿Cuándo empezaste a escribir?
Yo escribo desde muy ”cabro”, desde que salí de la básica. Cuando entré a la media empecé a escribir. Tengo miles de escritos. Además que me gusta mucho leer.

¿Dónde estudiaste?
En San Bernardo, en Santiago. Después estudié dos años de Educación Básica en la universidad en Santiago y dos años de Sicología acá en Valparaíso.

¿Cuándo llegaste acá a Valparaíso?
Hace como 8 a 10 años que llegué por estos lados.

Mientras conversábamos numerosos transeúntes pasaron por el lugar, algunos miraban los escritos, otros tantos miraban de reojo a “Mendigo” y los menos dejaban caer una moneda al lado de la frazada sobre la que estaba sentado. También un par de personas, que deduje eran del sector, lo saludaron amigable y coloquialmente.


¿Cómo has desarrollado la cosa poética?
Eso se trae, es un talento, los talentos y los dones se traen. Más que un don, el ser artista se trae, cualquier tipo de arte. No saca nada uno con estudiar pintura si terminando la profesión no va a pintar bien. El arte es entregar, entonces si la pintura no te entrega nada…, eso se trae, está en el ser.

¿Cómo es la relación con la gente que pasa, con los estudiantes, te toman en cuenta?
Si mucho. Conversan conmigo, por algo escribo en la calle. Empecé a escribir y no dejé de escribir al público, escribir públicamente. Eso hace como un año o un año y medio.

¿Cuál es tu nombre?
Fares, me llamo Fares, pero me gusta el nombre “Mendigo”.

Transcribo a continuación algunos de los escritos que fotografié:

“Y ahora, te recuerdo, he aprendido a sentir, a encontrar sentido a las cosas, una razón última para todo lo que hacía, y eso me ha liberado de ese temor que antes, en ciertas noches de desvelo, llenaba mi espalda de sudor helado. No era miedo sino “tristeza”.

“Siempre que sopla el viento, arrastra más sueños del hombre que nubes del cielo”

“Y ahora estoy seguro “de la manera incierta, inconexa, blanda”, en que todo pasa, “digo” y recibo el mundo bajo el manto atolondrado del aturdimiento, producto de mi “magra idiosincrasia””

“Hay personas que observan las reglas del honor y las reglas de la vida, como se observan las estrellas, desde muy lejos”

“Hundíase en un tiempo triste, crepuscular; en ese tiempo de nostalgias parecidas a esperanzas y de esperanzas parecidas a nostalgias en que la juventud ya se fue y aún la vejez no vino”

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