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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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Los Funerales de los Bomberos


Los funerales nocturnos de bomberos encarnan, sin lugar a dudas, la historia de Valparaiso. Desde 1859, en efecto, esta tradición ha logrado con perseverancia,  pero también con dificultades, llegar a nuestros días. De manera involuntaria , el Cuerpo de Bomberos ha tenido la gran capacidad de transformar un evento tradicionalmente lúgubre como lo es un funeral, en una manifestación de publico interés.

Por Davide Piacenti

Contrariamente a lo que se cree, no son los bomberos los que inician los funerales nocturnos, sino que en el siglo XIX, prácticamente todos los traslados al cementerio se realizaban de noche. Es interesante, de hecho, examinar cómo se desarrollaban los funerales y los entierros en la ciudad de Valparaiso en la época que va desde 1850 a 1870, en coincidencia con el primer funeral nocturno de bomberos, acontecido el 12 de abril de 1859.

En efecto, en Valparaiso, con el objetivo de velar por la salubridad pública y evitar aglomeraciones, el viaje al cementerio se hacía de noche hasta 1863, según establecía la ley.

Solamente en el 1871, con las firmas del presidente Federico Errázuriz Zañartu, se emitió un decreto que regulaba una serie de situaciones relacionadas con los cementerios. Generalmente , los cortejos fúnebres tenían rutas fijas: los que venían de Almendral lo hacían por Chacabuco, Salvador Donoso, Bellavista y Cementerio, en cambio los que venían desde el Puerto, lo hacían por calle Blanco y Bellavista.

¿Por qué, entonces, nace en Valparaíso  la tradición de acompañar  y enterrar de noche el bombero fallecido? Hasta 1859, los funerales de los bomberos, contrariamente a lo citado antes, se realizaban comúnmente de día, dada la condición de hombres públicos de la mayoría de ellos. Sin embargo, este año se produjo en varias localidades del país una revolución contra el gobierno conservador de Manuel Montt, dirigida  por el regidor liberal y caudillo de Copiapó Pedro León Gallo Goyenechea, la cual tuvo motivaciones económicas y políticas, como otorgar mayor poder y autonomía a las provincias. En el caso de Valparaiso, las acciones revolucionarias fueron rápidamente controladas por las tropas leales, no sin antes producirse un fuerte tiroteo y un incendio que es registrado en el libro de novedades de la Tercera Compañía, que tendrá un rol protagónico en la instauración de la tradición funeraria. ¿Qué relación existe entonces entre los sucesos nacionales y los hechos revolucionarios que se repercuten en la ciudad y los funerales nocturnos?

Antes que todo, el Director de la Tercera Compañía de bomberos de Valparaiso, Ángel Custodio Gallo, era hermano del líder de la Revolución, Pedro León; en una sociedad  donde la casta dirigencial era aún reducida, resultaba inevitable no relacionar políticamente el parentesco de ambos.

Es indudable, en efecto, que muchos bomberos de la Tercera Compañía están involucrados en lo acontecimientos revolucionarios que se están desarrollando en la ciudad, como se puede apreciar por el ayudante J.Guzman en el libro de novedades:

“Hoy principia mi semana sin que haya novedad al servicio de la bomba. Sólo si tenemos que lamentar aun la prisión de nuestro capitán, 3er teniente y un miembro del 2°gallo y la imposibilidad de asistir al servicio en que se encuentran algunos miembros de la compañía que están ocultos para librarse de las persecuciones de la autoridad”. En este complicado escenario ocurren algunos hechos que son fundamentales para el inicio de los funerales nocturnos: El 10 de Abril de 1859, cuando la revolución continuaba desarrollándose en el norte, la Tercera Compañía fue invitada a los funerales públicos y diurnos del Director de la desaparecida Primera de Hachas, Ganchos y Escaleras. Inmediatamente saliendo del funeral, la Tercera es informada del fallecimiento del joven voluntario Espiñeira de solo 18 años por una enfermedad fulminante; siguiendo los protocolos bomberiles, la Compañía asumió la organización de los funerales del voluntario, comisionado al secretario, para que coordinara con la familia el traslado al cementerio, donde serian rendidos los últimos honores.

Sin embargo, llegado el momento de solicitar la autorización a la Intendencia Provincial, ésta niega toda posibilidad de autorizar un funeral público.

Esta decisión política, donde se negaba a la Compañía enterrar a uno de los suyos de día, implicaría que la Tercera acompañaría de igual manera a su fallecido voluntario, para lo cual se convocaría en la madrugada:

” I por eso fue que condujimos hoy a la una y media de la madrugada sobre nuestros hombros seguidos por un numerosísimo acompañamiento de caballeros que llevaban luces en las manos. En primera línea alumbrando por sí mismo el fúnebre convoi, iba el S.D. Domingo Espiñeira, padre de nuestro malogrado compañero…”

Después del fallecimiento de Espiñeira, suceden en muy breve tiempo nuevos funerales bomberiles, la mayoría realizados de noche aun cuando en horarios muy diversos.

Es positivo seguir la consolidación y evolución de la tradición a partir de la Tercera Compañía en particular, que fue la que inicio la tradición, y ver como paulatinamente otras compañías se van sumando a esta particular manera de despedir a los suyos.

Está claro que estos funerales en una primera etapa carecieron de una normativa específica, pero ya eran evidentes algunos aspectos que hasta hoy perduran, como el uso de antorchas, carros bomberiles adaptados como vehículos fúnebres y uso de la tenida de gala. Posteriormente, con las primeras regularizaciones establecidas por el reglamento del Cuerpo, se va consolidando un cierto orden y protocolo, aun cuando hay ciertas confusiones dadas por el carácter voluntario que tenían alguna de la citaciones.

En la primera mitad del siglo XX, podemos decir que los funerales vivieron su etapa  de máximo esplendor; cortejos de más de 300 antorchas, tres o cinco bandas en algunos casos, incorporación de otras organizaciones sociales, desfile del impresionante material rodante y una cobertura de prensa inimaginable para nuestros tiempos. Actualmente los funerales cuentan con mayor reglamentación en una institución donde el culto a la muerte sigue siendo relevante y que refleja en el trato que se le da a los mártires. Sin embargo los funerales están bajo grandes amenazas. Una de ellas es la incomprensión de ciertas autoridades que en su momento presionaron para disminuir su tamaño, aduciendo la congestión de transito que se provoca. El otro riesgo es la desinformación de esta tradición, incluso dentro de los propios bomberos. Muchas veces, la gente aplaude o festina el paso del cortejo sin saber que es un funeral, enterándose sólo cuando ven pasar el féretro. Pero en este caso en particular se requiere un conocimiento por todo lo realizado en cuanto a dar  a la ciudad una manifestación patrimonial relevante, única e imponente.

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