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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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La víbora de Guillermo Rivera y el superhéroe conocido


Al final del verano del 2008, la Iris, antigua nana de “las casa verde” de Guillermo Rivera, llegó trémula, ya que al subir por la calle, se encontró de frente con lo que ella llamó una serpiente.

Al escuchar su versión nadie le creyó, ya que ella suele ser un poco emocional en sus relatos. Al cabo de un rato llegaron unos turistas que residían en la misma casa y totalmente desencajados afirmaron la versión de la serpiente…que venía bajando desde la Avenida Alemania hacia la Sub Ecuador, a la altura y por la vereda del negocio de Don René.

Esa noche el barrio durmió a sobresaltos y la conversación de la casa, turistas y residentes incluidos giró en torno a mil imágenes de la serpiente entrando en sus camas, buscando comida en la cocina, subiendo las largas escaleras del 526 y elucubraron sobre qué harían cuando ella los mirara a los ojos  y los provocara con su larga lengua viperina.

Al paso de los días y sin saber nada de nuestra vecina sinuosa -en tanto las clases ya estaban por comenzar- se sintió un alboroto y fuertes y desesperados gritos femeninos en el colegio David Trumbull. Se trataba del personal de aseo, que preparando las salas para la llegada de los niños, se encontró con la nueva vecina enrollada y relajada durmiendo  dentro de un mueble escolar.

A los gritos atravesó Don René,  dueño del único negocio de confites del barrio, gentil y amable colaborador del colegio y conocido entre los vecinos.

Con sus multifacéticas habilidades de hombre práctico y valeroso, al ver la situación con sus propios ojos, le hizo frente a la sinuosa, premunido de  guantes de seguridad anti mordeduras, máscaras anti veneno, lentes contra serpientes y un gran frasco móvil para trasladar víboras venenosas.

En un abrir y cerrar de ojos, nuestra amiga viperina estaba en manos de su captor, entre aplausos de júbilo del personal del colegio y la curiosidad de los transeúntes, que la vieron salir camino al zoológico de Quilpué, en su frasco – móvil, donde sigue durmiendo plácidamente bajo el sol.

Desde ese día que el buen vecino Don René se le suele llamar “Súper René”

*Historia conocida por Luz Maria Saldías e Iris Saavedra, vecinas de Guillermo Rivera, año 2008.

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