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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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La muerte de los cementerios de Cerro Panteón


Por Emilia Olivares C.
Guía de turismo fúnebre patrimonial de Valparaíso

El pasado mes de junio, tres ángeles perdieron sus cabezas en Valparaíso. Los tres eran de mármol, los tres miraban al suelo y los tres adornaban al cementerio. Cuesta entender la motivación detrás de estos actos: ¿necesidad, codicia o robo por encargo? Algunos dicen, incluso, que lo planificó el mismo diablo.

Pero sin importar el credo, opinión o postura, la respuesta ha sido la misma: condena.

Condena por el vandalismo, condena por el crimen, condena por el daño irreversible pero sobre todo, condena por los culpables.

Pero ¿quiénes son los culpables? ¿los antisociales que pensaron que esto sería una buena idea? ¿los adoradores del diablo? ¿cómo es posible que un crimen como este ocurra a plena luz del día? Ante tantas interrogantes tal vez la respuesta es incierta. Pero lo más doloroso ha sido, sin duda, el descubrimiento de muchos porteños y porteñas, que Valparaíso tiene otro cementerio. Este acto vandálico ocurrió en Cerro Panteón y no en Playa Ancha.

Irónicamente, gracias este crimen, muchos han descubierto que existen otros cementerios en Valparaíso, a pasos del plan sobre sus cabezas.

El vandalismo y el crimen, aunque nos duela aceptarlo, es una realidad en nuestra ciudad puerto. Es un trago amargo que con los años hemos tenido que enfrentar cuando nos vemos ante actos como estos: robos, destrucción, rayados e incluso asesinatos. Pero este hecho en particular cala más hondo, más fuerte y más doloroso, tal vez, porque este crimen fue perpetrado en contra de un espacio considerados por muchos como sagrado: un cementerio.

Sin embargo, un breve paseo por estos pone en evidencia la inconcordancia entre la condena antes mencionada y el estado actual de estos “campos santos”. Decadencia, abandono, deterioro. Existen muchas palabras para describir el estado actual de las que alguna vez fueron las Necrópolis de Valparaíso. Majestuoso jardines fúnebres abiertos para todos con el objetivo de recordar el poder e influencia de los antiguos residentes de la Joya del Pacifico. Pero como Lukas, hijo ilustre de la ciudad, mencionó alguna vez, se trata de “un cementerio viejo con muchas tumbas abandonadas… con familias que desaparecieron o con herederos que se fueron a otra parte” Ya hace 40 años los cementerios estaban en problemas, hoy en día están decapitando a sus ángeles.

Los cementerios son espacio que fue creados para recordar, para visitar y honrar a aquellos que yacen en su interior. Muchos usaron grandes cantidades de dinero para crear verdaderas obras de arte, con el objetivo de ser admiradas por sus futuras generaciones o simplemente, futuros visitantes. Hoy por sus pasillos irregulares y agrietados sólo pasean algunos tímidos curiosos, algunos pocos descendientes, unos pocos guardias haciendo sus rondas y los gatos de calle Dinamarca, que han transformado a este “campo santo” en su jardín trasero.

¿Cuál es el verdadero culpable detrás de este acto vandálico en cementerio? A mi juicio es la pregunta que hoy deberíamos plantearnos, una pregunta con muchas aristas y trasfondos, con muchos actores y razones, pero al parecer con un solo culpable: el olvido.

¿Cómo es posible que un crimen como este ocurra a plena luz del día? He ahí la respuesta. Estos cementerios creados para recordar están sumidos en el olvido, significando paradojalmente, su muerte.

No podemos ignorar que han existido, a lo largo de los años, iniciativas para su recuperación: agrupaciones, particulares y la dirección del cementerio han intentado “revivirlos”, ya sea encontrando nuevas formas de atraer visitantes o creando actividades que les ayude a recuperar la relevancia y el esplendor de antaño que alguna vez ostentó la Necrópolis de Valparaíso. Pero el encasillamiento de algunos y el rechazo de otros de ver más allá de la dimisión mortuoria de estos espacios, han dificultado esta tarea. Y cuando actos vandálicos ocurren, la respuesta inmediata es apuntar a las autoridades o personas involucradas en estas iniciativas, las cuales, deben dar un paso al costado y observar como el tiempo y el hombre hacen estragos en estas reliquias del pasado, al menos, hasta que lo intente nuevamente, entrando así en un agotador circulo vicioso que tiene como única víctima a estos sitios olvidados.

Otros tres ángeles fueron decapitados en Valparaíso, el rechazo fue universal, pero, nos guste o no, ha puesto en evidencia otro crimen: esta no es la primera vez que estos cementerios han sufrido por la mano del hombre. Eso sí, no siempre ha sido por culpa de un cincel…

Una Respuesta “La muerte de los cementerios de Cerro Panteón”

  1. Anónimo
    15 agosto, 2019 a las 3:41 pm

    Una instancia de aprendizaje del pasado de nuestra ciudad y de valorar la historia. Vecina del cerro.

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