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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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Eje Ecuador ¿Tierra de Nadie?


Vecinos están cansados de los excesos y el descontrol de los visitantes

Por Boris Kúleba

La sensación de inseguridad en el sector de la Plazuela y Subida Ecuador ha sido un problema persistente para sus residentes. La característica “bohemia” con la que se identifica al lugar ha traído consigo una serie de problemas vinculados al consumo de alcohol debido al exceso de botillerías, locales de apuestas y bares que saturan de visitantes a uno de los principales accesos a los cerros porteños y que se potencia por la escasa iluminación y la nula vigilancia. El estigma de ser una “tierra de nadie” por las noches mantiene a los vecinos en constante alerta y casi la totalidad de los pasajes que sirven como atajos peatonales han debido ser cerrados con rejas por sus propios residentes para impedir que suceda lo mismo que en escaleras como las de Héctor Calvo y General Mackenna, convertidas en bares y retretes al aire libre ajenos a cualquier tipo de control por las noches.

Plazuela Ecuador

Pese a episodios esporádicos de hurtos y la presencia constante de mecheros, los locatarios no piensan que la delincuencia sea la principal problemática en la Plazuela Ecuador. Franco Olate, desde la Fiambrería San Pancracio, asegura que son situaciones que se dan de todos modos pero que no se comparan con lo vivido durante los meses en que se ejecutó el mejoramiento de la plazuela durante el año 2013, “allí cercaron todo y esto se convirtió en un callejón, a cada local entraron a robar por lo menos unas dos veces”. Al comenzar a anochecer son los “curados” quienes causan los problemas hasta la mañana siguiente, “comienzan a entrar borrachos envalentonados al negocio a dar jugo, y por las mañanas hay que limpiar la entrada que está llena de latas y botellas. Los fines de semana es peor, hay que sacar a los curados que duermen en la entrada para poder abrir”, afirma. Quienes transitan al atardecer por el pasaje Pirámide coinciden en que la vigilancia policial que alivió la situación que se sufría en la Plaza Aníbal Pinto hizo que gran parte del comercio ambulante, el ruido, los rayados y el desenfreno se trasladaran hasta allí.

Los Pubs

Desde que hace dos años se otorgaran permisos para instalar terrazas afuera de los bares juveniles de la subida Ecuador, la calidad de vida de los residentes ha sufrido un negativo impacto. Aída, que vive en el pasaje Longfellow, comenta que “antes esto no era así, se podía descansar y dormir bien, pero ahora teniendo estas famosas terrazas es lo peor que pudieron hacer, yo tengo un bebé de 2 meses y no se puede pasar con coche, o si vas pasando te tiran el humo del cigarro o de marihuana”. Los más afectados son los vecinos de calle General Mackenna, cuyas casas colindan con la quebrada que da hacia la subida Ecuador y que actúa como una caja de resonancia para el ruido que generan los bares. “Se les ha ocurrido la genial idea de colocar parlantes afuera de los locales, en la calle. Eso ya lo encuentro inaceptable, ni siquiera se puede dormir” concluye Aída.

Al respecto, el nuevo «alcalde nocturno», Juan Carlos González, reconoce que el tema es complejo. Un acuerdo de palabra con la administración municipal anterior habría comprometido los permisos para la instalación de las terrazas durante estos dos años, por lo que están tratando de resolver la situación de la mejor manera ante la inexistencia de documentos firmados, pero por ahora todas las gestiones están enfocadas en resolver las problemáticas de seguridad en el sector de la Pérgola y de calle Cumming.

Proyectos y Organización Vecinal

Junta de Vecinos 68 del Cº Yungay

El año pasado, vecinos de General Mackenna ya se habían acercado a las autoridades municipales y del gobierno para plantearles no sólo el problema de los ruidos que les impiden dormir, sino que también las externalidades del carrete nocturno que incluyen diarias agresiones y suciedades por parte de quienes utilizan cada noche las estrechas escaleras de esa arteria para beber, conversar, escuchar música, orinar y defecar.

La conformación y ratificación de la nueva Junta de Vecinos a comienzos de este año ha significado nuevas esperanzas para tener al fin una vida tranquila, ya han organizado jornadas de limpieza y están postulando a diversos fondos, pero principalmente han estado realizando reiteradas gestiones que buscan soluciones más integrales. “Una vez que terminemos las postulaciones al Fondeve, FICVAL y FNDR de este año pensamos realizar una gran limpiatón, a finales de julio” indica Susana Yévenes, presidenta de la Junta de Vecinos de Cerro Yungay, “pero hemos sido bastante insistentes en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas, principalmente con los concejales, aunque hasta ahora sólo Claudio Reyes ha considerado y respondido nuestras inquietudes”, añade. Precisamente, la gestión del concejal ha permitido que el Plan Comunal de Seguridad Pública, dependiente de la Subsecretaría de Prevención del Delito, haya propuesto al eje de la Subida Ecuador y General Mackenna como el próximo objetivo para ser intervenido. “Es el mismo programa que se implementará en la Plaza Aníbal Pinto y la Pérgola de Cumming”, comenta Natalia Yévenes, delegada vecinal del pasaje Voltaire “son 90 millones de pesos destinados a luminaria peatonal en General Mackenna, pasaje Pirámide, y subida Ecuador, hasta el pasaje Longfellow”.

El equipo del Plan Comunal de Seguridad tiene listo un levantamiento, aunque faltaría la aprobación de los recursos por parte de la Subsecretaría para que pueda ser implementado. “Desde que empezamos con la nueva Junta de Vecinos estábamos insistiendo en una intervención, por lo que si este proyecto llega a materializarse sería algo caído del cielo” agrega Leonardo Valdebenito, tesorero de la junta. Katherine Leyton, la arquitecto a cargo del Plan Comunal de Seguridad, y quien se ha reunido con los vecinos, aclara que junto al alcalde nocturno han decidido no divulgar el proyecto “para no generar expectativas entre la comunidad, pues aún falta la aprobación de la subsecretaría en Santiago y recién a fines de julio podríamos tener una respuesta.


El Departamento de Seguridad Ciudadana

Una de las principales acciones que han afectado la seguridad de los porteños ha sido el cambio de objetivos del Departamento de Seguridad Ciudadana y Patrimonial de la Municipalidad de Valparaíso, creado el año 2009. En ese entonces, su función principal consistió en realizar recorridos planificados para prevenir cualquier hecho que pusiera en riesgo a la ciudadanía y llegó a contar con una dotación de 28 funcionarios entre patrulleros, motoristas, operadores de cámaras de vigilancia y personal administrativo, más seis ciclistas que los complementaban en el período estival.

La labor preventiva de este Departamento fue distorsionándose hacia la información al turista, el catastro de alcantarillas en mal estado durante el Plan de Invierno y el cuidado de sectores patrimoniales, hasta que en el año 2012 se produjo una reestructuración de la orgánica municipal y el Departamento de Seguridad Ciudadana pasó a formar parte del Gabinete del Alcalde. Su objetivo ahora sería “realizar acciones que contribuyan a reducir la violencia y los factores de riesgo que favorecen la criminalidad e inseguridad ciudadana a nivel local e incentivar la participación de la comunidad en esta materia.”

Ya no habría una dotación en las calles y la labor preventiva correspondería al monitoreo constante de las 103 cámaras de vigilancia instaladas mediante una postulación a un programa de financiamiento estatal, distribuidas en todo Valparaíso, agrupadas por cada una de las cuatro comisarías y con dos funcionarios por turno encargados de monitorearlas, detectar cualquier situación delictiva e informarla de inmediato a Carabineros.

Si bien su ubicación debería responder a la necesidad de vigilar los lugares más proclives al delito o las incivilidades, se hace evidente una desproporcionada presencia en sectores turísticos. Por ejemplo, la 8ª Comisaría posee 10 cámaras en el núcleo turístico de los Cerros Alegre y Concepción, pero sólo una cámara en todo el eje de la subida Ecuador, incluyendo todas las avenidas que confluyen en ella, a pesar de que este sector posee los más altos índices de denuncias por robos y vandalismo.

Aunque no hay información oficial sobre el estado de las cámaras o cuántas de ellas realmente funcionan, son continuas las críticas de residentes sobre su efectividad en casos que incluso han derivado en accidentes mortales (Paseo Atkinson, Cº Concepción), y también de locatarios que afirman que todo tipo de actos vandálicos, riñas y delitos ocurren frente a la única cámara existente (Plazuela Ecuador), sin que ello genere alguna reacción policial. Un ejemplo dramático ocurrió el 21 de mayo del 2016 cuando, durante una marcha, un grupo de encapuchados incendió el edificio de la Secretaría Municipal en Av. Pedro Montt provocando la muerte del guardia Eduardo Lara. La cámara ubicada estratégicamente en el lugar no estaba en funcionamiento, dificultando la investigación y la individualización de los responsables.

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