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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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Castigado por limpiar: finalmente multaron a vecino que aseó su vereda


Por Marcela Maturana

Ha finalizado el caso de don Óscar, vecino que fue multado el pasado 8 de julio por limpiar la vereda que enfrenta su casa debido a que una joven resbaló con el producto que él usaba para sanitizar su calle tomada como baño por quienes carretean en la parte baja de calle General Mackenna del Cerro Yungay.

El vecino asistió a la cita al Segunto Juzgado de Policía Local de Valparaíso el 24 de julio recién pasado y debió pagar una multa de media UTM, siendo acompañados por algunos vecinos que en señal de apoyo quisieron restituirle parte de este monto. Don Óscar, con la nobleza que lo caracteriza, no aceptó para sí esta suma y la donó para el barrido de la vía pública que los mismos vecinos han debido organizar. Él y varios residentes se han visto obligados pagarle a una persona para que limpie la calle, al ver que el municipio no se hace cargo de este tramo afectado por la venta de alcohol en las incontables botillería existentes en el sector de la Plazuela Ecuador, con las cuales la entidad fiscal recauda fondos por patentes, pero se niega a invertir en limpieza del desagradable tipo de suciedad que sus consumidores generan.

Lo singular de todo esto es que tanto los carabineros que le cursaron el parte como el juez que vio su caso, le indicaron que él no debía responsabilizarse del aseo de la calle. Carabineros le informó que es el municipio quien debía hacerlo y el magistrado le recomendó no seguir con este tipo de limpieza pues no valdría la pena sabiéndose que los porteños somos sucios.

Revisemos un poco aquello. En el parte se indicó que la infracción cometida fue “verter en la acera líquido malsano, inflamable con peligro para los transeúntes: cera líquida“ citando el D.A. 4723 Art. 13.  Efectivamente, este artículo señala la prohibición de “arrojar o verter a los lugares públicos aguas, como asimismo cualquier líquido malsano, inflamable o corrosivo”. Pero la misma Ordenanza General de Aseo vigente desde el año 2003, en la que se ha basado el municipio bajo las administraciones de los alcaldes Jorge Castro y Jorge Sharp para negarse a limpiar los deshechos del carrete libre en el área, también indica en su artículo 4° que “es obligación de los vecinos y comerciantes, mantener en forma permanente el aseo de las veredas en todo el frente de los predios que ocupan y en los espacios de tierra destinados a jardines que se encuentren en ellos y asimismo, deberán tomar todas las medidas necesarias para todo tipo de malezas este lugar. Las obligaciones anteriores deberán cumplirse antes de las 9:00 horas o cuando las circunstancias lo exijan adoptando en todo momento las medidas pertinentes que irroguen el mínimo de molestias a transeúntes, suspendiéndolas a su paso”.

En su Artículo Décimo señala además que “la operación de baldeo de las calles y espacios de uso público se efectuará entre las 22:00 P.M y las 8:00 A.M. con los debidos resguardos a fin de no provocar molestias a los usuarios. La limitación horaria no regirá para la parte alta de la ciudad, entendiéndose por tal desde el pie de cerro

¿Quién se encargará de aclarar esto? ¿Quién debe asear este tipo de calles afectadas por el comercio legal e ilegal de Plazuela y Subida Ecuador? Cuando se solicita que la autoridad lo haga, responden que la ordenanza señala que son los vecinos los responsables de la higiene en el frente de su vivienda, pero  cuando ocurren cuestiones como la de ahora, la autoridad multa al vecino que busca de algún modo solucionar esta situación derivada de la disfuncionalidad en la que se encuentra Valparaíso e indica que es el municipio quien debe hacerlo. Hay una alta indignación con esto, los vecinos que de verdad cooperan, y no solo alegan o exigen, son multados, y al porteño “sucio” al que hace alusión el juez nunca le va a pasar nada, pues el municipio ni siquiera se está encargando de multar o educar a quienes tienen sus frentes y la ciudad en continuo abandono y desaseo. Ni tampoco castiga al que se divierte tomando en esta calle o al ambulante que deja basura de su estancia diaria en ellas.

Más aún, varios opinantes muy apegados a una parte de la ordenanza piensan que está bien aplicada la norma porque el vecino echó tal producto o por la hora en que lo hizo ¿La idea es que este señor mayor y jubilado se levante antes de las 8 de la mañana  a limpiar o bien lo vaya haciendo después de las 22.00 horas, en la medida que los jóvenes vayan usando de baño el frente de su casa? Fácil el legalismo. Se podría estar de acuerdo con eso, siempre que también se le aplique al municipio una estupenda sanción por no cumplir con su parte restringiendo cantidad y horarios de botillerías ni con limpiar la suciedad que estos negocios generan; que carabineros  controle el consumo de alcohol en las calles; y que obviamente se comience a multar al porteño sucio y no al que limpia. Al que limpia hay que darle premios, no partes por infracciones en un contexto en que todo funciona mal.

Quienes residen en este tipo de lugares, sólo le han agradecido a don Óscar su actitud proactiva. Esto es un llamado a despertar a los demás porteños a que se sientan insultados porque la autoridad y la gente de otras comunas desde hace muchos años nos tienen tildados de “cochinos” y a que demostremos que, por supuesto, no lo somos. Y que el municipio premie y eduque para ir en contra de este antiguo diagnóstico que nos estigmatiza.

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