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Periódico Vecinal de la Cuenca San Juan de Dios de Valparaíso - cerros Yungay, San Juan de Dios, La Loma, Cárcel, Panteón y alrededores.

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En Mariposa se realizó competencia «Carretones Cerro Abajo»


Por Guillermo Correa Camiroaga

Una plataforma de madera, dos ejes con cuatro rodamientos, un travesaño en la parte media por debajo de la plataforma que se extiende hacia adelante unos treinta centímetros y en cuyo extremo se inserta  un listón atravesado sobre el que se colocan los pies, un cordel o alambre  a manera de manilla  anudado en sus extremos que funciona como manubrio, y dos trozos de neumático  que sirven de frenos, dan forma a la versión “moderna” del carretón porteño o “chancha” como también se le conoce. 

Pero, según me relatan antiguos vecinos de Valparaíso, en un primer momento se utilizaban sólo trozos de tablas lubricados con esperma de vela para jugar y desplazarse por las empinadas calles de los cerros porteños, brincando sobre los adoquines de aquel entonces y usando las suelas de zapatos y zapatillas a manera de frenos, con los consecuentes desgastes producidos por el roce que terminaban con las suelas destruidas.

Más adelante, consiguiendo retazos de madera en talleres de carpintería, fueron confeccionando los carretones con la forma descrita al inicio, pero usando en un primer momento ruedas de madera.

Luego vino la “modernización” con el uso de rodamientos obtenidos en talleres mecánicos, los cuales durante su desplazamiento emiten ruidosos chillidos sobre el pavimento y esta sería la razón por la que, los carretones, comenzaron a llamarse también “chanchas”.

Pero los carretones no son sólo instrumentos lúdicos  para niños y adultos, sino además elementos de trabajo utilizados como medio de transporte para llevar los más variados productos.  Hoy siguen en plena vigencia y basta dar una vuelta por ferias y mercados para observar una gran cantidad de estos carretones, algunos destinados para fletes, pero la gran mayoría utilizados en transporte de productos agrícolas. En otros casos, a partir de la plataforma clásica de los carretones, terminan transformados en pequeños comercios ambulantes.

El mes pasado, en el cerro Mariposa de Valparaíso, vecinos del sector organizaron una competencia de carretones o chanchas que partiendo desde la parte alta, terminaban su carrera cerro abajo al costado del Auditorio Osmán Pérez Freire.

Numerosas parejas de competidores de niños jóvenes y adultos, incluyendo algunas conformadas por abuelo y nieto, fueron protagonistas de las dos jornadas de competencia, los días sábado 10 y domingo 11 de diciembre.

El recorrido, con acentuadas pendientes y cerradas curvas, transformó el circuito de desplazamiento de los carretones en un verdadero “circuito formula uno”, lo que agregó un emocionante condimento a esta entretenida y exitosa actividad barrial.

Numerosos testimonios que pude escuchar, en distintos puntos del recorrido, de parte de mujeres y hombres adultos recordando sus “hazañas” de infancia y juventud sobre los carretones, me hizo saber que  las “chanchas” eran utilizadas  tanto por los hombres como por las mujeres y un recuerdo común era la ruptura de suelas y pantalones, además de erosiones, rasmilladuras y moretones varios, productos de las numerosos accidentes y caídas.

El entusiasmo y la masiva participación de los vecinos y vecinas, reflejan lo arraigado que está este pasatiempo en la memoria colectiva popular.

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